El Expedidor · n°167 · 4 de septiembre de 2025
Bajada en los fletes marítimos
- 🚢 Bajada de tipos, ¿hacia una nueva normalidad?
- 🇪🇺 Una guerra sin fin
- ✈️ ¿Hay piloto en el avión?
La cifra de la semana
4.500.000 Según Linerlytica, esa es la capacidad de portacontenedores, equivalentes a veinte pies (TEU), que tendrá que ir al desguace de aquí a 2030 para compensar el boom actual de pedidos de nuevos barcos.
La opinión de la semana
“¡TODOS LOS ARANCELES SIGUEN EN VIGOR!” El 29 de agosto, Donald Trump se pronunció en su red Truth Social tras una sentencia que declaraba ilegales algunos de los aranceles extra que había impuesto. El caso lo revisará el Tribunal Supremo en octubre.
Bajada de tipos, ¿hacia una nueva normalidad?
En la ruta Asia–Europa, los precios del transporte siguen cayendo. El pequeño repunte que ha mostrado esta semana el índice SCFI no cambia nada: once semanas de bajadas que parecen seguir . Como apunta Lars Jensen, fundador de Vespucci Maritime, la temporada alta ha durado un suspiro : MSC ya ha cancelado varias salidas, semanas antes de la Golden Week china. Esta caída refleja un retroceso de la demanda. Linerlytica habla de un desplome de las reservas , entre un 5 y un 20% en pocas semanas. Drewry también prevé nuevas bajadas en las próximas semanas. La situación es aún más delicada en las rutas transpacíficas. Jensen señala que, tras semanas de bajadas, l os precios están ya cerca de los niveles previos a la crisis del mar Rojo , cuando había un exceso brutal de capacidad. Peter Sand (Xeneta) avisa de que “ el cuarto trimestre volverá a ser deficitario, pese a los beneficios obtenidos a principios de año ”. Según John McCown, fundador de Blue Alpha Capital, las importaciones hacia EE. UU. en esta ruta podrían hundirse un 17,5% entre agosto y diciembre . Si pasa, sería una caída inédita por su magnitud. El sector se tiene que preparar para un cuarto trimestre dominado por blank sailings y una presión fuerte sobre los precios. En la ruta transatlántica, los precios están más estables , aunque llevan semanas estancados en niveles poco rentables. Con una competencia feroz, las navieras intentan frenar la caída de sus márgenes: Hapag-Lloyd acaba de lanzar un plan de ahorro con la meta de recortar costes en mil millones hasta finales de 2026 . Pero el problema de fondo sigue siendo la sobrecapacidad. De momento, las navieras no han hecho grandes recortes en la oferta extra, aunque podría convertirse en clave: según Sea-Intelligence, la capacidad global podría crecer aún entre un 5 y un 8% anual en los próximos años . Difícil pensar que la demanda pueda acompañar ese ritmo. En definitiva, la bajada de precios puede ser el síntoma de un cambio estructural real.
Una guerra sin fin
La guerra de aranceles está lejos de terminar. En Europa, los socialistas están en pie de guerra contra el acuerdo firmado este verano por la Comisión Europea… ¿Podrán tumbarlo? Pero ni siquiera es el capítulo más importante de este culebrón sin fin. Las subidas de aranceles decididas por Trump dependen ahora del veredicto del Supremo. El tribunal de apelación del circuito de Washington declaró ilegales la mayoría de estos “aranceles recíprocos”: según parte de los jueces, el presidente se habría pasado de sus poderes al invocar la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) de 1977 . Los jueces subrayan que la IEEPA no menciona ni aranceles ni impuestos, y que “ el poder de recaudar impuestos corresponde al Congreso”. Los aranceles señalados por esta decisión –entre ellos los que afectan a casi todas las importaciones de EE.UU. y al fentanilo de México y Canadá– seguirán en vigor hasta el 14 de octubre , cuando el Supremo debería decidir. Y puede ser histórico, porque el asunto es enorme. Si el Supremo valida las subidas, reforzaría el margen del presidente en política comercial, dándole a Trump nuevas armas para rediseñar el orden económico global . Si las tumba, se abriría la puerta a reclamaciones masivas de devolución y se pondría en jaque uno de los pilares de su programa económico. Desde el Tesoro estadounidense, el secretario Scott Bessent confía en que el Supremo avale las medidas en nombre de la urgencia económica y sanitaria. Recordó las 70.000 muertes anuales ligadas al fentanilo , uno de los principales argumentos de Trump para subir los aranceles: “Si eso no es una emergencia nacional, ¿qué lo es?”. Siguiendo la doctrina de la administración, prepara un informe insistiendo en los crecientes déficits comerciales, que se presentan como una amenaza a la seguridad nacional . Y si el Supremo se carga los aranceles, Bessent ya apunta un plan B: usar una ley de 1930 (Smoot-Hawley), que permite aranceles temporales del 50% en caso de discriminación comercial. Lo único claro: el 14 de octubre no se cierra nada.
¿Hay piloto en el avión?
Acaba un verano raro para el transporte aéreo . Por un lado, se ha visto un repunte puntual de los volúmenes movidos. Por otro, la incertidumbre arancelaria ha pesado mucho en el sector. Según la International Air Transport Association (IATA), la demanda global subió un 5,5 % en julio en toneladas-kilómetro . Creció sobre todo en la ruta Asia–Europa y gracias al frontloading previo a la entrada en vigor de los nuevos aranceles americanos. Willie Walsh, director general de la asociación, avisó, eso sí, de que los resultados de ” agosto reflejarán mejor la situación del mercado ”. De hecho, a finales de mes, los primeros datos de la ruta Asia–Norteamérica ya muestran un descenso del 1 % interanual . Y ahí ha pesado la eliminación de la exención de minimis, que entró en vigor hace unos días y ha frenado de golpe el comercio transpacífico. Con el desplome del flujo China–EE.UU., las aerolíneas tienen que redirigir capacidad hacia otras zonas, ya sea Latinoamérica o Europa. Aunque los precios desde Hong Kong se han mantenido bastante estables –efecto de la temporada baja–, la reconfiguración geográfica va a toda velocidad, sobre todo en Asia : Vietnam, Tailandia y Malasia ganan peso gracias a la electrónica y a los servidores de IA. Pero la inestabilidad sigue siendo la norma. Pesa tanto la incertidumbre arancelaria como el riesgo de inflación, que podría disparar, entre otras cosas, los costes de mantenimiento. Hoy por hoy, nadie puede decir cómo será el verano de 2026 para el sector aéreo.